El Capitolio – La Comisión de Educación Especial y Personas con Discapacidades que preside el Representante Rafael “June” Rivera Ortega, trasladó hoy sus trabajos al Centro Sol Isolina Ferré en Ponce, para continuar las vistas públicas en torno a una medida que crea la «Ley para la Educación de los Niños con Discapacidades de Puerto Rico», y de esa manera asegurar la prestación de servicios educativos inclusivos para los niños con diversidad funcional entre los 3 a 21 años.

En el proceso de discusión sobre la propuesta contenida en el Proyecto de la Cámara 1484  de su autoría, Rivera Ortega reiteró que, “toda persona tiene derecho a una educación que propenda al pleno desarrollo de su personalidad y al fortalecimiento del respeto de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales”.

Mientras, que el principal Oficial Ejecutivo de los Centros, el doctor José Luis Díaz Cotto,  apoyó la pieza y recomendó que la evaluación vocacional y de carrera no se limite a ser administrada por el consejero o el orientador. Entiende, que debe ser administrada por un equipo multidisciplinario integrados por psicólogos, terapistas, maestros de educación especial y profesionales de la salud.

“Esto asegurará una evaluación más abarcadora y certera dentro de la condición especial de cada estudiante. Les dan una mayor presencia a los padres durante todo el proceso educativo, de forma más marcada en esta población. En el caso de los programas de educación especial de los Centros Sor Isolina Ferré, está demostrado que la participación activa de los padres, madres y tutores es fundamental en su desarrollo. Por eso, sugerimos además, que sea obligatorio el referido del estudiante a la Administración de Rehabilitación Vocacional en proceso de transición”,  añadió.

Al mismo tiempo, indicó que se debe asegurar que el estudiante que recibe servicios, evidencie que domina las destrezas académicas, funcionales y vocacionales para el pre-empleo. “La certificación no debe ser automática al llegar a la edad de culminación de servicios, sino que asegure el dominio de destrezas necesarias para una transición eficaz al mundo adulto, laboral y comunitario”, dijo el funcionario.

Mientras que la directora ejecutiva del Centro Ponceño de Autismo, Laura Deliz Bauzá, (Psy.D., MS Sp.Ed.), opinó que “el Proyecto es ciertamente un paso acertado y podría muy bien representar un significativo avance hacia el mejoramiento de los servicios educativos para este grupo”.

Como profesional, anticipó que será un paso que se probará útil solo en la medida en que se cumpla o lleve a cabo lo propuesto. “Sin una traducción a la práctica, las teorías y las leyes, son simplemente ejercicios muy educados, pero tristemente, inútiles. Aprovecho para afianzar el compromiso, tanto mío como el del Centro Ponceño de Autismo de colaborar para asegurar que esta vez la historia sea otra, una historia de logros y orgullo”, sostuvo Deliz Bauzá.

Sugirió además, que se sustituya el término “respuestas inapropiadas” por “poco comunes o atípicas” lo cual es más acertado con relación a las experiencias sensoriales que podría presentar un niño con autismo. También, que en lugar del término “deterioro” se refiera a “retrasos o deficiencias en el desarrollo de destrezas o capacidades

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